Identificarse

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Fotos Obispos Celam

De víctimas a protagonistas

cierre.jpg

«Quien toma la iniciativa siempre es el más valiente»

Fotografía: Centro de Comunicaciones CELAM

«Quien toma la iniciativa siempre es el más valiente», afirmó el Papa Francisco en su última homilía, pronunciada esta tarde en la ciudad de Cartagena. Es por eso, quizá, que el lema de su Visita Apostólica a Colombia se tituló “demos el primer paso”, porque todos necesitamos recordar que el cambio, sea de la índole que sea, es imposible sin tomar la iniciativa y sin tomar decisión.

Pero el Papa no solo le recordó a los colombianos que deben dar el primer paso, también les empoderó para hacerlo. Tal y como el mismo Dios ha empoderado a su pueblo por medio de su palabra, el Santo Padre pronunció palabras de tal profundidad, que calaron en los corazones y, más aún, en las actitudes de la gente. Tanto así, que si bien se hizo reconocer a sí mismo como «peregrino de paz», en su homilía nos invitó a formar parte del cambio por medio de una «revolución de paz». Es por eso que Francisco, como ha querido que le llamen, se ha erigido como un líder, porque además de ofrecer lineamientos prácticos, inspira. 

Colombia es un país lacerado históricamente por la violencia, motivo por el cual las raíces de la sociedad también lo están. Sin embargo, el Papa Francisco supo dirigirse a todos más allá de la fe que profesan, pues envió un mensaje que atañe a todos sin distinción. Aunque la dignidad de la persona y los derechos humanos fue su mensaje central para esta homilía, el mensaje del Papa distó de ser lastimero ante las víctimas; por el contrario, se dirigió a ellas otorgándoles un papel de protagonismo y la dignidad que un día les fue arrebatado. Lo más interesante, es que este mensaje se convirtió en uno que involucra al país entero, pues como él bien lo dijo: “Los ojos de Dios están puestos en Colombia”.

Quizá para muchos, los discursos del Papa Francisco durante su Visita Apostólica a Colombia sean, en gran parte, obvios. Obvios porque para nadie es un secreto que asuntos como la alegría, el encuentro, la iniciativa, el diálogo, la importancia del perdón o la reconciliación, son tan triviales, que muchas veces pasan al olvido. Es necesario que estos asuntos nos sean recordados, necesitamos que alguien nos reivindique con su palabra, necesitamos que se nos reconozca, no sólo como individuos, sino como agentes de cambio que hemos sido enviados al mundo con un propósito.